Queremos arrancar el año reflexionando sobre los preocupantes datos medioambientales publicados durante el 2018. Aquí os ofrecemos un análisis de manera amplia y objetiva de algunos de los problemas más graves consecuencia del cambio climático.

Temperaturas

Datos de la OMM (Organización Meteorológica Mundial) indican que los años 2015, 2016, 2017 y 2018, fueron los más cálidos a nivel mundial desde que se tienen registros. Además, en 2018, la temperatura media de los océanos alcanzó sus valores máximos, cerrando como el año más caluroso para el conjunto de aguas del planeta y, por lo tanto, también para la Tierra.

Los nuevos estudios arrojan preocupantes conclusiones que nos obligan a tomar medidas urgentes, ya que queda comprobado que, no sólo se están calentando los océanos, sino que el proceso de calentamiento se acelera cada vez más.

Entre los signos que evidencian la retroalimentación que sufren estos ciclos, cabe destacar la existencia de lagos burbujeantes a lo largo de toda la región ártica. Este fenómeno es consecuencia de la descongelación del permafrost que, al hacerlo, desprende grandes cantidades de metano a la atmósfera, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2.

Además, este aumento de las temperaturas del planeta afecta de manera alarmante a uno de los ecosistemas más frágiles, los arrecifes de coral. En 2018, una ola de calor en el noreste australiano rompió todos los récords anteriores de altas temperaturas.

Bajo esta sucesión de olas de calor anuales, la Gran Barrera de Coral se debilita y muere. Según estudios científicos, el coral necesita alrededor de 10 años para recuperarse de los episodios de blanqueo. Sin embargo, la frecuencia con la que se repiten estos acontecimientos de calentamiento anormal del agua, impide que los arrecifes se recuperen. Su degradación y muerte progresa año a año.

Es por ello que, el informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) que alertaba de que el planeta podría perder la mayor parte de sus arrecifes de coral para 2050, cada vez más parece una proyección demasiado conservadora.

Además, este calentamiento contribuye al aumento del nivel del mar, intensifica la lluvia y genera tormentas más duraderas y más fuertes, como los huracanes Harvey en 2017 y Florence en 2018.

Incendios

Los incendios, amplificados por el cambio climático, han devastado muchas partes del mundo en 2018.

En California se sufrió el incendio más destructivo jamás registrado, superando el terrible récord establecido en 2017. La superficie quemada superó los 3.200 km2 y se produjeron importantes pérdidas humanas y materiales.

En la Columbia Británica también se registraron, durante 2018, los mayores incendios de los que se tienen datos, tras los ocurridos en 2017 y en 1958. Con cerca de 400.000 hectáreas arrasadas por el fuego y unas 24.000 personas desplazadas, estos incendios agravan la situación de la región, que ya hace dos años sufrió otra serie de devastadores incendios forestales.

Los incendios ocurridos durante la primavera en Queensland (Australia), o el incendio en Grecia (que resultó ser el incendio forestal más mortal de Europa en más de un siglo) son más ejemplos de cómo está aumentando la frecuencia con la que ocurren estos grandes incendios e incrementando su virulencia.

Insectos

Los insectos, y por tanto la red alimentaria mundial, están en crisis, según muestran varios estudios, uno de los cuales se publicó a principios de 2018.

Un estudio publicado el pasado octubre en la Publicación de la Academia Nacional de Ciencias (Proceedings of the National Academy of Sciences -PNAS) mostraba lo masivo que es el colapso de los insectos, y como está más extendido de que lo que se conocía previamente. El cambio climático está implicado como una de las causas principales.

Esta reducción de las poblaciones de insectos se ha comprobado en todos los lugares del mundo donde existen datos disponibles, aunque los resultados más preocupantes nos llegan desde Europa.

La disminución masiva en el número de insectos podría tener consecuencias gravísimas para el medioambiente. La reducción drástica del número de polinizadores pone en serio peligro de colapso el sistema de producción global de alimentos.

Alimentación

Según las 130 academias de ciencias y medicina del mundo, el sistema global de alimentos ya está roto.

Según los expertos, la demanda de alimentos crecerá un 70% en los próximos 40 años, mientras que el rendimiento de las tierras es cada vez más bajo y la variabilidad de las lluvias cada vez más acentuada. Esto supone que, en los 40 años siguientes, se necesitarán más alimentos de los que se consumieron en los últimos 10.000 años.

El número de personas que pasan hambre aumentará en los próximos años debido a los efectos del clima, que empeorarán según aumentan los niveles de CO2 atmosférico, haciendo que el valor nutricional de las cosechas disminuya.

Dos estudios publicados por la Academia Nacional de Ciencias a principios de 2018 que investigaban el maíz y las verduras, alertaban de un riesgo creciente de shocks alimentarios y de malnutrición por todo el mundo, si el cambio climático continúa incontrolado.

La pérdida de cosechas simultáneas para los cuatro exportadores de maíz más importantes (EE.UU. Argentina, Brasil, Ucrania) sufriendo pérdidas de producción de un 10 por ciento o más sube de un 7 por ciento con un calentamiento de 2ºC a un 86 por ciento con un calentamiento de 4ºC.

A estos problemas hay que sumarles las grandes cantidades de alimentos desperdiciados o el sistema especulativo existente en el mercado de productos alimenticios.

Los datos publicados en 2018 no son, para nada, alentadores por lo que las perspectivas no parecen muy buenas. Sin embargo, este pesimismo inicial puede y debe ser derribado. ¡Conocemos dónde estamos, identificamos la tendencia, es hora de revertirla!

Quedémonos con la reflexión de Petter Taalas, Secretario General de la OMM: “Merece la pena repetir de nuevo que somos la primera generación que entendemos el cambio climático en su totalidad y la última generación que podrá hacer algo”.

Fuente: https://truthout.org/articles/ten-ways-2018-brought-us-closer-to-climate-apocalypse/