“Hasta 1910 no se permite cursar a las mujeres estudios universitarios, pero tienen que pasar 20 años para que una mujer sea admitida en el ámbito escolar de la ingeniería superior. Treinta años después, en 1960, las alumnas de ingeniería eran solamente sesenta y seis en todo el país.”

María Antonia García de León, Marisa García Cortázar, Félix Ortega (Coordinadores) “Sociología de las mujeres españolas” (1996)

La presencia de la mujer en la Universidad ha ido en aumento desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, aunque las proporciones entre mujeres y hombres en las carreras vinculadas con la Ingeniería aún distan mucho de un equilibrio. A pesar de que actualmente la proporción de mujeres es sólo de un 23% en ingenierías y arquitectura, el caso de la E.T.S.I. de Montes, Forestal y del Medio Natural, cuenta con mayor participación femenina, ya que mujeres y hombres están en unos porcentajes muy semejantes.

En 1.962, se matricula la primera mujer de la historia en la carrera de Ingeniería de Montes, Mª Jesús de Miguel Michelena, para graduarse en 1.969.

El equipo de Kaia hemos tenido el honor de entrevistar a Mª Jesús de Miguel Michelena, que accedió muy cercanamente a realizar la primera entrevista a mujeres del sector forestal, que queremos realizar desde Kaia para visibilizar la contribución de la mujer al mundo forestal.

La Escuela de Ingenieros de Montes fue fundada en 1.846, teniendo su primera sede en el castillo de Villaviciosa de Odón. En 1.870 se traslada a San Lorenzo del Escorial. En 1.914 ya se traslada a Madrid, llegando en los años 40 del siglo XX a su localicación actual.

P: ¿Por qué decidió estudiar Ingeniería de Montes?

Porque me gustaba el trabajo relacionado con el monte y las opciones que tenía eran hacerme Ingeniero de Montes o Guarda Forestal. Como podía estudiar, pues elegí la Ingeniería.

P: ¿Cuál fue su primer trabajo en el sector forestal?

Cuando terminé la carrera me contrataron en el Patrimonio Forestal del Estado para informatizar datos. Tuve que hacer programación de IBM. Yo no quería trabajar en Madrid. Entonces, cuando ya llevaba poco más de un año trabajando, me ofrecieron ir a Soria a colaborar en un estudio que iba a ser financiado por el Banco Mundial y yo, con tal de salir de Madrid, dije que sí.

Mientras duró ese estudio, que iba a ser para 3 meses y acabó siendo de 8, yo ya dije que no quería volver a Madrid para nada. Me quedé en Soria otro año más y luego me llamaron de Logroño. Se creó el ICONA mientras tanto, y estuve trabajando para el Servicio Provincial de ICONA como un ingeniero más.

La Ingeniería de Montes está teniendo muchas dificultades porque la sociedad no comprende su labor, a pesar de que han transcurrido muchos años

P: En su carrera profesional, ¿qué otros puestos ha ocupado?

Después de Logroño me fui de Jefe Provincial del Servicio de ICONA a Palencia.

Luego me volví a Madrid, al Ministerio de Defensa, a la unidad del consejo de ministros una serie de años. Luego ya pasé otra vez al Ministerio de Agricultura (ya que el ICONA había desaparecido) a la Subdirección General de Desarrollo Rural, para hacer el trabajo de forestación de tierras agrícolas con dinero de la PAC. Y ya de ahí, me jubilé.

P: Actualmente, ¿cuál es su vinculación al sector?

Actualmente, ya no tengo vinculación laboral. Asisto a actos de la Escuela con compañeros y amigos. Por ejemplo, el año pasado tuvimos la presentación de un libro sobre cómo se formó el sector forestal en la Administración de Castilla y León. Ahora mismo ya es cuestión de amistad.

P: Cómo prefiere que la llamen, ¿Ingeniero o Ingeniera?

Ingeniero, Ingeniero. Yo soy Ingeniero porque en mi título pone Ingeniero. Estudié en la Escuela de Ingenieros de Montes, por consiguiente, soy Ingeniero.

P: ¿Cómo ha vivido ser la primera mujer en un sector que hasta el momento era exclusivamente masculino?

Bueno, yo no he notado diferenciación entre los hombres y yo. Nadie me ha puesto la proa, digamos, ni a nadie le ha extrañado que estuviera ahí. Nadie me ha negado que pudiera trabajar igual que un hombre. Nadie me ha puesto dificultades en la Escuela. Yo no he tenido ningún problema por ser mujer ni en positivo ni en negativo. Quizá es que soy muy mía y dicen: ¡cualquiera dice algo aquí!

La cantidad de mujeres ha aumentado muchísimo, y eso ha contribuido a que la mujer en el sector forestal haya ido tomando más representación.

P: ¿Cómo cree que ha evolucionado el sector forestal?

La primera evolución la he notado cuando he vuelto hace años a la Escuela y me he encontrado mujeres a punta pala, más que hombres incluso. La cantidad de mujeres ha aumentado muchísimo, y eso ha contribuido a que la mujer en el sector forestal haya ido tomando más representación.

En mi época, todos o casi todos los trabajos eran por Administración y no había empresas forestales. Yo hice oposiciones para la administración porque entonces era la manera de poder trabajar de Ingeniero de Montes, tanto para hombres como para mujeres.

Entrevista a Mª Jesús de Miguel Michelena

P: ¿Hacia dónde cree que se dirige la Ingeniería de Montes?

La Ingeniería de Montes está teniendo muchas dificultades porque la sociedad no comprende su labor, a pesar de que han transcurrido muchos años.

La gente ya se podría haber dado cuenta de que el monte necesita ser cuidado y mantenido por gente que entienda. Y que no digan: “ay va! Están cortando un árbol…” Pues no, ese árbol si se corta es porque convine cortarlo por algo. No está evolucionando: ni demasiado, ni rápido. Seguimos con las mismas mentalidades que hace años.

P: ¿Cuál es el reto de las generaciones futuras?

Creo que dar a conocer el sector forestal es el mayor reto. Cuando yo empecé decíamos: “Ladran. Luego cabalgamos”. Que digan lo que quieran, que nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo. Sería un gran reto abrir la información de alguna manera al público en general que no conoce el sector forestal.

P: ¿Algún consejo?

El mejor consejo es que no se dejen amilanar por nadie. Hay que ir donde se quiere sí o sí y saltar los diques que pongan.