En las últimas décadas la actividad antrópica ha causado cambios ambientales y climáticos de rapidez y extensión nunca vistas anteriormente. Cuanto mayor es la velocidad y la dimensión de los cambios, mayor es el impacto en la humanidad y los ecosistemas.

Pongamos el foco en el cambio climático. Es cierto que no se pueden predecir las consecuencias del cambio climático con total precisión, aunque, sí se cuenta con la información suficiente para aceptar los riesgos a los que nos exponemos. Al afrontar acciones para su mitigación, hay que tener en cuenta que las consecuencias de nuestra actividad diaria no serán inminentes, pero sí tendrán un impacto sobre el clima en los próximos 40 o 50 años.

Si se presta atención a los niveles de emisiones de GEI de cada país del mundo, haciendo un redondeo de las cifras existentes, nos encontramos con que la mitad más pobre de la población mundial tan solo es responsable del 10% de las emisiones, mientras que el 10% más rico produce el 50% aproximadamente.

En definitiva, cuanto más ricos somos, mayor es nuestra huella ecológica, independientemente de nuestras buenas intenciones.

El objetivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) es conseguir la estabilización de los niveles de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, para evitar que la interferencia de la acción humana llegue a convertirse en un peligro para el sistema climático mundial.

Por todo ello, la puesta en práctica de medidas para reducir las emisiones de GEI por nuestra actividad diaria, debería entenderse como una inversión para evitar el riesgo de consecuencias fatales en el futuro.

Un proyecto integral de gestión de emisiones de GEI

  • Supone la identificación de todas las fuentes de emisiones de GEI de cualquier actividad. (Huella de Carbono)
  • Establece medidas de reducción efectivas. (Plan de Reducción Emisiones GEI)
  • Diseña acciones de compensación de aquellas emisiones que no hayan podido ser reducidas o evitadas. (Proyecto de absorción de Carbono)

En adición, un proyecto de este tipo muestra un compromiso socio-medioambiental que  proporciona beneficios adicionales en todas sus fases.

Cuando se calcula la Huella de Carbono de una actividad, evento, producto o servicio, se cuantifican las emisiones de GEI, lo cual brinda la posibilidad de identificar las actividades con mayor impacto y con mayor capacidad de reducción. Toda esta información es muy útil para sensibilizar a la ciudadanía en relación a las emisiones por nuestra actividad diaria.

La reducción de las emisiones de GEI se traduce normalmente en un ahorro energético, lo que supone un ahorro económico. Esto constituye un factor decisivo en las estrategias de mejora de la eficiencia en el desarrollo de actividades.

De igual manera, la creación y mantenimiento de sumideros de carbono naturales terrestres, con enfoque social (Sumidero de Carbono Social -SCS-), además de completar el proceso de gestión de las emisiones de GEI, genera unos beneficios para la sociedad y el entorno (ver Beneficios de los árboles).
Esta acción, supone una línea de actuación directa mediante una de las fórmulas más sencillas, aplicables y efectivas para la mitigación del cambio climático, la promoción y el fomento de los sumideros de carbono naturales terrestres.

En KAIA consideramos que en este tipo de proyectos integrales:

  • Es preceptiva la contextualización específica de las necesidades y realidades de cada grupo promotor, empresa, organismo público, grupo de personas o persona.
  • Es muy importante que, la elaboración de las directrices generales de la iniciativa de mitigación del cambio climático sea llevada a cabo de una manera multidireccional y participativa entre todas las partes interesadas.
  • Es esencial la colaboración público-privada y la participación de la ciudadanía.
  • Es imprescindible fomentar la educación y sensibilización de la sociedad. De esta manera se potencia la transición hacia modelos de vida descarbonizados, no sólo en nuestras actividades productivas.

Los proyectos que proponemos son instrumentos para fomentar la regulación de emisiones de GEI y actuar en pro de la mitigación de los efectos del cambio climático. Además, generan un bien común involucrando a la sociedad y mejorando el entorno mediante las acciones de compensación (absorción de C).